El cliente como aliado en un proceso de desarrollo de software

Anteriormente, la creación de un software a la medida, se basaba en el modelo cascada, una metodología sin lugar a los imprevistos. ¿Se imaginan un cliente que apruebe todo y nunca sugiera cambios? Casi imposible. Este modelo, que consistía en una división de fases organizadas en un orden estricto, empezó a quedar atrás cuando Honda y Canon, pusieron en el ojo público la metodología ágil, mejor conocida como “Scrum Master“. Hoy, no hay un cliente que no busque un producto de excelente calidad en el menor tiempo y costo posible.

Antes, se realizaba un proceso de diseño y arquitectura de software, donde solo al final, el cliente podía evaluar y vivir la experiencia del producto. En este caso, pasaban dos cosas, o el sistema se aprobaba o se rechazaba. En caso de ser este último, se debía volver a las etapas iniciales para realizar los cambios sugeridos, y en el peor de los casos, realizar una versión nueva. Ocasionando perdidas de tiempo y dinero por el pago invertido en las horas de los trabajadores. Si lo piensas como cliente o empresa, no hay beneficio alguno de esto.

Por esto mismo, en nuestra empresa hemos optado por la metodología Agíl para nuestros procesos de desarrollo de software. Estamos conscientes que a los largo de este proceso, distintos desafíos y retos van surgiendo. Sin embargo, al ser adaptable a las necesidades cambiantes de clientes, el margen de error y los riesgos se reduce.

¿Pero cómo funciona la metodología Scrum? Consiste en un proceso colaborativo entre cliente y proveedor, basado en entregas parciales del producto final. La cronología de sus pasos son los siguientes:

  1. Se definen los objetivos del producto a desarrollar. Priorizando los costos, objetivos y necesidades del cliente.
  2. El trabajo es dividido en Sprints, que consiste en cada una de las fases del producto, que se va mostrando constantemente al cliente, para que este apruebe o sugiera cambios.
  3. A partir de esto, se entra a una fase de Burn Down, en donde el Scrum Master deberá llevar control del progreso del proyecto y la ejecución de cada uno de los pasos del sprint.
  4. Una vez se cumplan todos los sprints, el trabajo es entregado.
Así luce un sprint.

¿Qué puede pasar después de esto? Es probable que el cliente quiera cambiar ciertos requisitos, aún en las últimas etapas. No obstante serán detalles mínimos.

En Consware día a día usamos esta metodología para ofrecer valor agregado a nuestros clientes, para que sus empresas puedan alinear sus procesos con las nuevas tecnologías requeridas hasta alcanzar la eficiencia. Siempre tenemos presente, que tener al cliente como amigo es garantía de éxito, al fin al cabo, el producto esta alineado a sus aspiraciones. Además de generar un equipo más feliz, productivo y reducir el estrés, en sorpresas e imprevistos.

El tiempo es una herramienta valiosa y la agilidad de esta metodología, nos permite adaptarnos a un mundo en donde las tendencias, cambian constantemente.